Askabide recibe el premio Emakunde por su labor con la prostitución

LA ASOCIACIÓN TRABAJA DESDE HACE 35 AÑOS PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE ESTAS MUJERES EN EL CONJUNTO DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA

Askabide ha recibido este año el premio Emakunde a la Igualdad por el trabajo que realiza desde hace 35 años para mejorar la calidad de vida de las mujeres que ejercen la prostitución y denunciar al mismo tiempo su situación. «Asociaciones como Askabide cumplen un papel fundamental en nuestra sociedad, llegando a espacios a los que muchas veces no podemos acceder como administraciones», destacó ayer la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, en la presentación del galardón, que también se ha hecho extensible a otras entidades que trabajan con mujeres en estos contextos de prostitución.

Surgida en los años 80 en Bilbao por la inquietud de un grupo de personas voluntarias ante la realidad de la prostitución en algunos barrios –agravada en aquel momento debido a la escasez de cobertura social para estas mujeres y la aparición del sida, Askabide se dedica desde entonces a dar respuesta a las necesidades este colectivo, visibilizando además ante la sociedad la situación de discriminación y vulnerabilidad en la que se encuentran. Lo hacen, además, a través de dos estrategias clave, según detalló su presidenta, Míriam Sorcuato, en la prevención de la violencia «que las mujeres prostitutas sufren continuamente» y en su empoderamiento y capacitación, «para que tengan más oportunidades y más libertad de elección. Y lo hacemos con ellas, haciéndolas protagonistas de sus procesos y respetando sus decisiones, planes, sueños e ideas».

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, por su parte, destacó que el trabajo que lleva a cabo Askabide «se ha caracterizado siempre por abordar la prostitución por un lado desde una dimensión individual de respeto a las historias y experiencias de vida de cada mujer, y, por otro, desde una dimensión sociocomunitaria». En este sentido, la asociación ha conseguido ser «un referente, un lugar de encuentro para estas mujeres libre de prejuicios, donde poder compartir con otras compañeras, profesionales que les atienden o personas voluntarias, sus preocupación, sus necesidades o sus sueños». De esta forma, «trata de generar procesos de empoderamiento individuales y colectivos que permitan una autonomía de las mujeres en el acceso a los distintos recursos o en la búsqueda de una salida de las situaciones de exclusión social en las que pueda estar».

Landaida también detalló que el jurado del galardón ha destacado la intervención prioritaria que llevan a cabo desde Askabide «en relación a las diferentes expresiones de violencia que sufren estas mujeres, como agresiones sexuales y físicas, vejaciones, insultos, amenazas…».

Beatriz Artolazabal, por su parte, señaló que Askabide es un ejemplo «del papel decisivo» de las asociaciones del tercer sector, «que demuestran con hechos su compromiso contra la exclusión social». Este año, dijo, «la pandemia ha hecho aflorar muchas situaciones de vulnerabilidad o ha acrecentado la situación crítica de muchas personas», como por ejemplo las de estas mujeres.

Fuente: Noticiasdealava.eus

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