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PRESENTE Y FUTUTO DEL TERCER SECTOR DE ACCIÓN SOCIAL EN ESPAÑA

(Extracto del libro) En el contexto actual de crecimiento de la pobreza y las desigualdades, de los cambios demográficos y de estructuras familiares, las entidades del tercer sector de acción social juegan un papel importante en la defensa de los derechos sociales, el impulso de la cohesión ciudadana y la inclusión social de los colectivos más vulnerables a través de la provisión de servicios sociales.

La Plataforma de ONG de Acción Social viene desarrollando desde hace años una serie de investigaciones sobre el sector con el fin de mejorar el conocimiento sobre estas organizaciones privadas sin ánimo de lucro, que cuentan con un alto grado de participación voluntaria. Este cuarto trabajo cierra una década dedicada a esta labor. El objetivo específico del presente estudio es analizar de manera cuantitativa la estructura y el funcionamiento de las entidades que componen el mencionado sector, desde las actividades que desarrollan hasta la gestión y financiación de las organizaciones. Para ello, se ha encuestado a 1.027 entidades, entre las cuales se encuentran tres que se diferencian del resto por sus características y tamaño: Cruz Roja, Cáritas y la ONCE. De forma complementaria, se ha realizado un análisis cualitativo, basado en seis entrevistas en profundidad y un grupo focal de ocho personas que ocupan cargos de responsabilidad y dirección en entidades del sector.

Según los resultados obtenidos, más de la mitad de las organizaciones (56,6%) han surgido en los últimos veinte años, lo cual pone de manifiesto la capacidad del sector para responder a las necesidades sociales emergentes. En cuanto a los campos de actuación, se observa que la acción social, la atención sociosanitaria, y la integración e inserción concentran a casi tres de cada cuatro entidades.

En lo que respecta a las actividades que estas entidades realizan, la encuesta recoge esta cuestión desde dos puntos de vista. Por un lado, pregunta por los servicios directos que prestan y, por otro, considera otros aspectos relacionados con funciones de incidencia en las políticas públicas y las decisiones socioeconómicas. Así, los servicios directos más frecuentes entre las organizaciones encuestadas son la formación y la educación (30,2%), la información y la orientación sobre recursos e intermediación (28,9%), la intervención psicosocial (26%) y la intervención socioeducativa (22,4%).

En cuanto al segundo grupo de actividades, los resultados muestran que casi todas las entidades realizan funciones de sensibilización (81,2%), seguidas por la promoción del voluntariado, la ayuda mutua, la participación social y el asociacionismo (45,3%).

Otra de las cuestiones que analiza este informe es el trabajo remunerado que genera el tercer sector de acción social en España. En 2018, se estima que 527.249 personas trabajan en él, un 18,3% menos que en 2013. Al mismo tiempo, el porcentaje de organizaciones que no tienen a ninguna persona contratada ha pasado del 14% al 37,6% entre 2008 y 2018. Este descenso del empleo viene acompañado de un incremento en la tasa de contratos indefinidos (que pasan del 54% al 62,5%) y de una reducción en la de contratos a tiempo completo (56,9% en 2008 y 46,5% en 2018). Entre las personas remuneradas, predominan las mujeres y resalta el porcentaje de personas con alto nivel de estudios —suponen un 74,1% del total, mientras que entre la población contratada se sitúa en un 43,2%—.

El voluntariado, en cambio, ha ido aumentando, a pesar de que en los últimos años esta tendencia se haya estabilizado. Hay 1.054.325 personas voluntarias, que constituyen cerca de la mitad (48,8%) de las personas que colaboran en el sector. Destaca que el 27,8% del voluntariado se concentre en las tres entidades singulares que han participado en este estudio (Cruz Roja, Cáritas y la ONCE). El 39% dedican a estas labores de voluntariado más de 5 horas a la semana e intervienen, principalmente, en actividades de sensibilización, captación de recursos e intervención social directa. La financiación de las entidades del tercer sector de acción social es otro de los puntos clave del análisis.

La información que la Plataforma de ONG de Acción Social ha ido recopilando a lo largo de estos años muestra un incremento generalizado de los presupuestos. Para afrontar los gastos previstos, las organizaciones acuden en mayor medida a la financiación pública, aunque cabe señalar que el canal privado es el que ha experimentado un aumento relativamente mayor —sin contar con los recursos propios derivados de las cuotas de personas usuarias o los pagos por los servicios prestados—. Desde una perspectiva más global, los datos evolutivos revelan una polarización del sector.

Ante la crisis social creada por las políticas de austeridad, la crisis institucional y de confianza, y la crisis territorial de naturaleza política y redistributiva, las entidades han tenido que ajustar los recursos humanos y económicos de los que disponían. Por consiguiente, se ha dado un distanciamiento interno donde las pequeñas organizaciones han desaparecido o han tenido que fusionarse con otras, mientras que las grandes han concentrado la mayoría de los recursos.

Frente a este fenómeno, se debe poner en valor la consolidación del trabajo en red que se ha dado en los últimos años. La cooperación entre distintas entidades, así como con otros agentes de la sociedad civil y con la Administración pública supone una de las fortalezas del sector. De hecho,forjar relaciones estratégicas estables se señala uno de los retos de futuro de las organizaciones del tercer sector de acción social, ya que reforzar las plataformas y redes sectoriales se considera que puede ser esencial para garantizar la sostenibilidad del sector, especialmente, en el caso de las pequeñas y medianas organizaciones.

Como reflexión final, el documento enumera una serie de propuestas para mejorar el conocimiento sobre las entidades del tercer sector de acción social. Los autores creen necesario implantar un sistema de registro público estatal de carácter obligatorio, con datos armonizados y actualizados periódicamente, así como promover la producción de información estadística sobre el sector a través de, por ejemplo, encuestas específicas donde se refuerce el enfoque cualitativo y se puedan realizar comparaciones con otros países europeos.

FUENTE: Revista GIZARTERATUZ número 68 (Uztaila•Abuztua 2020 Julio•Agosto) Boletín Documental sobre Asuntos Sociales.

 

 

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